¿Sumercé sabe qué es un salvoconducto?
Este 8 de septiembre, el actual gobierno levantó la prohibición general de porte de armas, para que las personas que hoy tienen permiso de tener o portar armas, es decir, un salvoconducto, ya no deban tramitar un segundo permiso especial.

El gobierno y quienes apoyan esta medida, dicen que la gente decente, asediada por extorsionistas, ladrones y otros delincuentes, tiene derecho a defenderse.
¿Será esa la solución?
La Constitución dice que el monopolio del uso de las armas es del Estado, es decir que sólo deben portarlas los agentes de la fuerza pública, quiénes las usan bajo estrictos controles legales.
Artículo Ideas para la Paz: https://ideaspaz.org/publicaciones/opinion/2024-03/porte-de-armas-de-fuego-en-colombia-una-solucion-o-un-nuevo-problema
Y aún con esa restricción, nuestra historia nos enseña lo que sucede cuando se abre la puerta para que ciudadanos y ciudadanas tengan acceso a las armas con permiso del Estado, como sucedió con las Cooperativas de Seguridad, Convivir, convertidas en grupos paramilitares en los años 90.
Cuando firmó el decreto, el presidente actual dijo que el 99,9% de los delitos se cometen con armas ilegales, una cifra que se repite desde hace años sin sustento. Según el Instituto de Medicina Legal, casi nunca es posible establecer el origen legal o ilegal de un arma de fuego con la información que se encuentra en el cuerpo de una víctima.
Cifras falsas: https://colombiacheck.com/chequeos/es-falso-que-el-99-de-los-homicidios-se-producen-por-armas-ilegales-como-dice-maria
Y más allá de las cifras, ¿No será que más bien hay que sacar millones armas ilegales de circulación, aumentar la prevención y mejorar la seguridad integral, en lugar de facilitar el ingreso de armas legales, y decirle a la ciudadanía ‘defiéndase como pueda’?
¿O no serán estas las armas de la “batalla cultural” contra la diversidad y los derechos de muchas poblaciones?
Ilustración Revista Raya https://revistaraya.com/la-guerra-cultural-por-el-relato-de-nacion.html
Piense en esto: tener o portar un arma es sumamente peligroso, incluso para el dueño. Tener permiso no es saber usarla, ni que sólo la usará en legítima defensa. Más bien, quien la usa puede terminar en una cárcel o algo peor.
Recuerde:
"Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona aunque piense y diga diferente".
Sumercé, dígale no a las armas y mejor lea pa’ que hablemos.




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