PEREGRINARSE DOCE VECES

Por: David Roa, Diego Ruiz, Felipe Micán.

 

La vida es un vaivén constante, un juego de oscilaciones que nunca son iguales, ellas  siempre se construyen y reconstruyen dependiendo de las intencionalidades, los contextos, las ideas, las maneras de existir y habitar un mundo que aparentemente nos pertenece pero en realidad resulta siendo distante, caótico, lejano, confuso, peregrino.  La realidad colombiana no difiere en mucho en lo que a cambiante se refiere, vivimos una época en la que el “orgullo” de ser colombiano ha ido desapareciendo a causa de la corrupción en la política, los problemas de un decaído sistema de salud, niños con hambre trabajando en la mitad de una fría calle, entre otras que hacen del colombiano un personaje en constante búsqueda de salir a otras regiones para intentar cambiar su adolorida realidad.



Es cierto que el día a día es vivido según una serie de convenciones establecidas, haciendo que la vida en sociedad sea llevada casi de manera automática como si todos fuéramos máquinas, encegueciéndonos ante la verdadera belleza de nuestro país. ¿Hemos dejado de vivir cada instante, de gozar en el silencio y en la visión plácida de un atardecer?, ¿desde cuándo somos forasteros en nuestro propio planeta?, parece que un grito de desesperación se ahogara en nuestras gargantas, sin embargo, algo es cierto, aún podemos escapar al tedio y a la muerte de los sentidos y los sentimientos, estamos a tiempo para abrir los ojos y por primera vez observar y disfrutar la vista a la ciénaga o saborear la cocina de la abuela.

 

García Márquez “Gabo”, nobel de literatura, parece querer que recordemos esa riqueza oculta, oculta en cualquier territorio del planeta. Sus Doce cuentos peregrinos que nacen de un sueño del autor transportan al lector a ciudades como Barcelona, Roma, Ginebra o París, que se le presentan con algo de hostilidad al latino, no solo por el cambio de paisaje sino por el conflicto que representa entrar a un ambiente desconocido. A lo largo de estas 12 historias, que escapan del lugar común, se refleja el misterio, se representan finales inesperados y misteriosos, pero lo más importante, deja ver el anhelo de sus protagonistas de tomar una bocanada de aire de su tierra natal.

 

Si está interesado en conocer un poco más sobre estas correrías y aventuras de residir en un lugar desconocido, de alojarse y verse sorprendido por situaciones de todos los tipos, lo invitamos a que se “Escape” en la lectura de “Doce Cuentos Peregrinos” de nuestro nobel de literatura Gabriel García Márquez; quizá algunas pistas para la comprensión de la cultura, del azar, del peregrinaje, de lo desconocido sean allí reveladas. ​​

Peregrinarse doce veces